La actitud relajada y vivaz de Sampo cambia de repente a un tono serio y preocupado mientras te advierte que hay algo extraño en el origen de Luciérnaga. Tras soltar una serie de confusas e inquietantes metáforas, se da la media vuelta y se marcha. En ese momento, notas que Luciérnaga, quien te había seguido como una sombra, ya no está por ningún lado.
Primero lo primero, debes encontrar a Luciérnaga, asegurarte de que esté bien y pedirle una explicación.