Siguiendo a Qingque, su guía, llegan a la Comisión de Adivinación, responsable del cálculo y la gestión de la información en Xianzhou. Los aleros del edificio se superponen como cimas montañosas y el conjunto emite un aura mística.
Lo más misterioso de todo es que las puertas de la Comisión están cerradas y no parece que estén esperando a nadie. Ni siquiera Qingque, una empleada, puede entrar.